viernes, 22 de noviembre de 2019

Cosa desagradable


Hace algunos años tomé la decisión de escribir sobre cosas que que desagradables.
No es fácil. Nadie dijo que lo es. Se debe sin dudas tener estómago y una capacidad a asombrosa de descripción. Es difícil, a veces ni yo lo soporto. A veces empiezo a vomitar sobre el papel o la laptop. Me pasan cosas extrañas corporales. Me empieza a subir un líquido ácido por el esófago y cuando en llega a la lengua y se junta con la saliva provoca una reacción química que es como que me hace efervescencia y me produce unas ampollas en la parte de atrás de la lengua.  Son ampollas que yo no llegó a ver cuando sacó la lengua frente al espejo pero que imagino son verdes y se llenan de pus. El color de la pus es amarillo fuerte. Eso lo sé porque a veces la escapo. A veces sólo no puedo contenerla y se cae sobre el papel o la computadora. Ahí se la ve en todo su esplendor. A veces sale con restos de comida. Trato de no comer mucho antes de escribir.  Soy alérgica a muchas cosas. Soy alérgica a mi propia pus. Cuando pongo los dedos sobre la pc o la hoja que escribo hago contacto con el líquido y me despierta una de las reacciones.  La piel se empieza a irritar y minutos después se pone azul y verde. Se hincha. Se llena de puntos rojos.  Empieza a largar un olor fétido. Que sé yo qué pasa. Ahora de sólo pensarlo me refurgujea el estómago. Se mueve todo ahí adentro. Creo que me sube la pus. Y sí, y sí, ahí está. Me quema la garganta. Lo estoy sintiendo ahora. Son como hormigas rojas que me van subiendo por el esófago y la laringe, y van picando todo a su paso. Siento la irritación. Se me escapa un poco de líquido por las comisuras de la boca. Estoy haciendo un esfuerzo sobre humano por no vomitar sobre la computadora. Me limpió un poco y ya empieza la reacción alérgica. Y sí.