Hace algunos años tomé la decisión de escribir sobre cosas que que desagradables.No es fácil. Nadie dijo que lo es. Se debe sin dudas tener estómago y una capacidad a asombrosa de descripción. Es difícil, a veces ni yo lo soporto. A veces empiezo a vomitar sobre el papel o la laptop. Me pasan cosas extrañas corporales. Me empieza a subir un líquido ácido por el esófago y cuando en llega a la lengua y se junta con la saliva provoca una reacción química que es como que me hace efervescencia y me produce unas ampollas en la parte de atrás de la lengua. Son ampollas que yo no llegó a ver cuando sacó la lengua frente al espejo pero que imagino son verdes y se llenan de pus. El color de la pus es amarillo fuerte. Eso lo sé porque a veces la escapo. A veces sólo no puedo contenerla y se cae sobre el papel o la computadora. Ahí se la ve en todo su esplendor. A veces sale con restos de comida. Trato de no comer mucho antes de escribir. Soy alérgica a muchas cosas. Soy alérgica a mi propia pus. Cuando pongo los dedos sobre la pc o la hoja que escribo hago contacto con el líquido y me despierta una de las reacciones. La piel se empieza a irritar y minutos después se pone azul y verde. Se hincha. Se llena de puntos rojos. Empieza a largar un olor fétido. Que sé yo qué pasa. Ahora de sólo pensarlo me refurgujea el estómago. Se mueve todo ahí adentro. Creo que me sube la pus. Y sí, y sí, ahí está. Me quema la garganta. Lo estoy sintiendo ahora. Son como hormigas rojas que me van subiendo por el esófago y la laringe, y van picando todo a su paso. Siento la irritación. Se me escapa un poco de líquido por las comisuras de la boca. Estoy haciendo un esfuerzo sobre humano por no vomitar sobre la computadora. Me limpió un poco y ya empieza la reacción alérgica. Y sí.
viernes, 22 de noviembre de 2019
miércoles, 21 de agosto de 2019
Reflexión circular sobre TOC
*1
Se lee como ping ping: Va y vuelve, y busca remate.
"
Los pensamientos irracionales que pueden llevar al acto de la limpieza pueden ser distintos entre persona y persona. Por ejemplo, algunos individuos pueden tener pensamientos supersticiosos que les provocan ansiedad si no realizan actos para reducir sus síntomas ansiosos, otros pueden pensar que todo está contaminado y si no se limpian van a sufrir enfermedades graves, y otros pueden llevar el orden y la limpieza del hogar al extremo, ya que buscan continuamente la simetría de los objetos. Independientemente del pensamiento irracional, la compulsión en este tipo de trastorno se va a caracterizar por conductas de limpieza e higiene.
Estas personas sufren pensamientos repetitivos que provocan ansiedad. La conducta compulsiva solamente sirve para calmarles por un tiempo breve, lo que acaba produciendo un círculo vicioso, pues vuelve a aparecer el pensamiento irracional una y otra vez tras la conducta compulsiva.
Variables cognitivas relacionadas con el TOC
Existen múltiples variables cognitivas relacionadas con el TOC. Según el Obsessive-Compulsive Cognitions Working Group (OCCWG), las más importantes son:
Intolerancia a la incertidumbreSobreestimación de la amenazaPerfeccionismoResponsabilidad excesivaCreencias sobre la importancia de los pensamientosCreencias sobre la importancia del control de los pensamientos propiosRigidez de ideas
"
La obsesión empezaba cuando tenía que decirle algo a alguien pero ni valía la pena que lo haga. Empecé escribiendo este párrafo en tercera persona como si le relatara a otro lo que le pasó pero dada MI obsesión por la limpieza, por MI limpieza, modifiqué toda la primera oración.
Tenía muchas cosas que decirles a muchas personas, sobre todo a una o dos, algún que otro ser humano que tenía vínculo conmigo que ni vale la pena mencionar, porque insisto con que poco importaba lo que tenía que decir porque ni valía la pena. Esa vez pasé el trapo al piso de mi casa unas once veces un día sábado.
Me habia acostumbrado a hacerlo todas las mañanas antes de salir al trabajo y todas las noches cuando llegaba después de rutina laboral y académica. Lo pasaba incluso llegando agotada después de entrenar o de madrugada después de salir. Pero lo del sábado aquel fue hermoso. Siempre comentaba, se lo comentaba sobre todo a mi hermano, "vos no sabés lo que está mi departamento los sábados, porque limpio; yo limpio los sábados". Eso era el año pasado y el anterior. Me había mudado finalmente a un departamento que me gustaba con vista privilegiada a geriátrico, pocas veces ocultada por un blackout maltrecho. Yo a veces lo invitaba y le decía "¿vos viste no?, ¿viste esto?, ¿viste lo limpio?". Hacía como un tour por los ambientes del departamento y recién ahí calentaba agua para mate o té. Si hoy en día le pregunto a mi hermano un sábado si sabe cómo está mi departamento seguramente contestaría "ah no, pero limpísimo", porque el me seguía el juego, me daba medallas, aplaudía, pasaba dedos para buscar polvo y hacía la prueba de la blancura. Desde ya que las limpiezas que hacía no eran buenas, pero eran lo mejor que me había pasado desde que había empezado a vivir sola. Nunca había querido míos los lugares donde viví, siempre limpiaba porque sino se acumulaba mugre y punto, pero con el departamento frente a geriátrico yo sentía la necesidad inmensa de hacerle el homenaje de limpiarlo y después prender un sahumerio.
La vez de aquel sábado fue en otra locación. Me mudé a otro departamento que no me gustaba tanto, sin vista a geriátrico pero aún así lindo, y ya tenía más conciencia de que podía mantener la fantasía de que algo podía ser mio, homenaje mediante. El homenaje requería cada vez más esfuerzo, como todo lo que se repite. Tenía que quedar bien en claro.
El viernes previo llegué, me bañé limpiando la ducha, entoallada limpié el baño y, mientras cocinaba, el resto de la casa. Comí y limpié después de eso.
El sábado me despertó la angustia de lo que no estaba diciendo y arranqué trapeando a la mañana mientras la pava del mate.
Me volví a dormir. Me desperté y regué las plantas. Pasé otro trapo, pues la entrada y salida de tierra del balcón.
Salí a comprar hormas de queso. La vuelta ameritó una limpieza más.
Cociné y antes de almorzar pasé un trapo. Después de lavar los platos hice una limpieza más profunda.
Me hice un té y me acosté a ver una película y cuando me levanté necesité limpiar.
Salí a ver una película al cine y volví casi a medianoche. En el medio hablé con mi hermano y le dije lo de siempre del sábado y mi casa; aseguró que debía estar limpísima y le comenté de la cantidad de veces del acto de la limpieza. Googleamos lo del TOC que cito más arriba. Repasamos algunos que recordaba haber tenido: la actividad simétrica de las manos, la clásica caminata intrabaldoza, el ritual previo a dormir -una mezcla de lo más bizarra que empezó después de tomar la comunión con un padre nuestro a toda velocidad y saraza, y después terminó con varios padres nuestros y aves marías a velocidades divinas, cantidades de movimientos espasmódicos y señales de la cruz, alguna que otra frase que me cuesta recordar, y madera y teta izquierda, muchas veces, yo calculo que 8 porque es mi número favorito, 2 y 4 me parecen pocos, y tengo problemas con el 3 y los múltiplos de 3, y en general con los números impares. El ritual consumía 15 minutos de todas las noches y creo que duró por lo menos 4 años, entre variantes que le iba agregando (del tipo: ¿dónde tocó madera? Opción A: Mesa de luz. B. La propia cama. C. La cama de mi hermana más chica que dormía arriba mio. D. La propia cabeza, una opción que se considera válida pero no tengo ni la menor idea de por qué. Terminaba haciendo A, B, C y D todas juntas 4 veces cada una u 8, depende el año). Al cabo que de todas formas ya tenía problemas para dormir así que tampoco tanto problema por el tiempo consumido-.
Llegué a casa. Pasé otro trapo antes del té y uno más antes de acostarme. Prendí un sahumerio. En el medio escribo esto.
Tengo muchas cosas para decir y ninguna vale la pena decirla. ¿Qué carajo tiene que ver esto con la limpieza? *1
jueves, 15 de agosto de 2019
Voladura de toalla
Recién descubrí que se voló una toalla y pensaba la mejor manera de hablar sobre el vacío que me dejó saber que nunca más la toalla. Sí, que posmo no poder decir directamente -y encima buscar y buscar otras maneras- que la voladura sorpresiva de esa toalla horrible, negra con mariposas de colores, me generó una tristeza inmensa. Y más porque sé dónde fue a parar: al techo de al lado. Indagando -bah- la dirección del viento de esta noche estimé que la toalla había tomado rumbo norte y por tanto: o estaba en la calle cerca del chino -entonces habría trazado una línea diagonal teniendo en cuenta que el punto de partida es la esquina derecha interna de mi balcón, tipo /- o voló -más luego se comprobó que efectivamente sucedió- de una forma poco convencional a una suerte de terraza dos pisos más abajo de al lado de mi edificio.
Digo poco convencional porque el balcón tiene pared y la toalla estaba colgada en el corner enganchada de una punta que sale de la persiana cuando queda levantada -es algo que acostumbro hacer cuando salgo de bañarme y quiero que se seque-; y además, la toalla es más bien un toallón, y nótese que pese a que no está del todo clara la diferencia entre ambos porque la utilidad es la misma, ciertamente los toallones pesan más y de esto no me caben dudas porque es fácil de comprobar -hagan la comprobación empírica que es bastante fácil y no se necesita de ningún avance tecnológico: 1) Forman una muestra representativa 2) Se agarra con una mano una toalla y con la otra un toallón 3) Se sopesan. Si aún les quedan dudas pueden invertir el paso dos, e intercambiar toallas y toallones de manos y repetir entonces el paso tres. Sugiero un descanso de por medio, es decir, no agarrar nada con ninguna mano por cinco minutos y recién ahí realizar este paso-.
Volviendo a la voladura de la toalla, decía: poco convencional porque con ese peso -incrementado porque estaba mojada- debió ser desencajada de la punta sobresaliente del corner de mi balcón, levantada medio metro para superar la altura de la pared y caer casi que al instante (estaba muy cerca de la medianera) en el techo de al lado, y todo esto debe haber sido acción del viento. Poco convencional porque: ese toallón con ese peso fue desencajado de la punta sobresaliente del corner de mi balcón por el viento, que luego lo levantó medio metro y así superó la altura de la pared y lo hizo caer en línea recta para depositarlo casi al lado de la medianera, en el techo colindante, donde nadie va, porque no es de esas terrazas usables, es tan sólo apenas un techo. Y ni siquiera ahora que tiene una mínima atracción alguien va a ir a verlo.
El punto es que a menos que el viento haga lo suyo nuevamente -sería elevarla metro y medio por encima de una barandita que veo que tiene el techo, desplazarla en dirección noreste (/) y dejarla caer en línea recta sobre la calle-, nunca más vería ese toallón horrible. Y yo, que triste me siento porque la/lo veo ahí tan solo o sola, de acuerdo a si sigue siendo toalla o ya podemos afirmar que es toallón, y quiero rescatarle pero no puedo imaginar siquiera cómo tocar el timbre de ese edificio para contarles que en su inutilizado techo está la toalla que el viento quiso que, vaya uno a saber por qué
sábado, 22 de junio de 2019
Sobre la fe: qué se puede aprender en el centro cultural
Las películas empiezan a las 19hs. Eso dice el programa. Voy a buscar entradas 18 30 y me dicen que directamente espere frente a la puerta de la sala y pase cuando lo dispongan.
Me siento a esperar. No hay otra cosa que me interese hacer. Mucha gente pasa por este pasillo, ve algunas pinturas y muestras de fotos. Nadie parece ignorar que está la sala de cine.
Primero es un grupo de tres. Se me acercan; soy la única persona que no parece tener nada que hacer más que esperar. Me preguntan si yo sé del cine y el nuevo mecanismo de entradas. Les digo "tienen que esperar frente a la puerta. A las 19hs nos dan la entrada" y sigo mirando hacia la puerta de la sala pero veo de reojo que se repiten mi comentario convencidos.
Después otros se acercan y ya responden directamente mis informados. Esta gente que pregunta primero está confusa pero se convence cuando ve que hay otra gente (yo) que no está haciendo otra cosa más que estar en la puerta.
Son las 19 40. Sigue pasando gente. Sus caras indican que dudan de que suceda lo que dije en principio, pero no se van ni consultan nuevamente. Hay una persona que estaría tan segura de que a las 19 dan entrada que espera tranquila sentada frente a la puerta.
Y son las 19 55. Nos dejan entrar.
jueves, 30 de mayo de 2019
¿Alguno de los de las 5 y 26 de la mañana escucha El ruido?
Sucede después de esa hora seguro y antes de las 6. Es como el ruido del demonio trabajando. Es como un gruñido o algo. Como si se estuviera acomodando la tierra. Como si literalmente alguien estuviera empujando un hemisferio a la derecha del eje. Como si hubiera que prepararla para tener el típico dia sobre el planeta tierra. Y es así porque después de eso empiezan las secuencias: basurero, mujer taconeando en el piso de arriba, chicos yendo al colegio, yo decidida a hacer un mate y escribir esto.Ese ruido me marca el final de la secuencia insomne. Sé que no va a pasar mucho entre eso y todo lo demás, voy a poner la pava y esperar que arranque otro dia más.
Hoy lo escuché y me levanté rápido en la oscuridad para ir al balcón a ver si todo es como yo creo, que es algo así: que todo lo que percibo en el ángulo superior es "correcto", que los edificios de las 9am -y el resto del día- ya están bien colocados desde ese momento por el habitual movimiento de rotación de la tierra. Pero que todo el ángulo inferior no se movió acorde, de modo que del piso brotan pastizales, montaña, mar, y en el peor de los casos un cruce de avenidas japonesas, un templo, un estanque y un dojo. Entonces la visión está como partida por una línea invisible pero bastante notable, dado que encima del dojo y el estanque se colocan torpemente el 5to piso de un edificio de Villa Urquiza o un cartel de Kentucky 24hs.
Decía: me levanté corriendo en la oscuridad para asomarme al balcón y comprobarlo, y me golpeé la cabeza con algo. No sé. Y cuando me repuse vi desde el balcón unos pisos de madera con mesitas para tomar el té estúpidamente abajo del cartel con la E gigante del garaje de enfrente. Y luego, a medida que el sonido, alguien empujaba el piso y las mesitas a la derecha, y se colocaba la triste entrada de vehículos. Cuando el ruido terminó empezó a sonar el pitido que anuncia la salida de un auto y el comienzo de un nuevo día en un barrio comercial de este país, en este planeta.
Cuando me reponga del golpe hago un mate.
Cuando me reponga del golpe hago un mate.
sábado, 11 de mayo de 2019
#emprendedores
Hoy vi una escena de lo más amorosa: un nene pisó caca en la feria del parque. Estábamos haciendo la fila en la verdulería y la mamá le empezó a decir "lo pisaste bien pisado, eh". Eventualmente le repetía el mérito mientras el nene, que no debía tener más de 9 años, luchaba contra el pedazo de mierda con indicaciones de su padre. Parecía que no entendía cómo tenía que hacer para desprenderlo -aunque igualmente "tan bien pisado" estaba que yo no creía que fuera posible disimular. Además, calzaba esas sandalias/pantuflas/ojotas de goma que dejaban hiper vulnerables a sus pies y parecía que él lo sabía por la espasticidad de sus movimientos- y, frente a la impotencia de las indicaciones paternas y luego también maternas -la madre en algún momento dejó de refregarle el mérito y pasó al modo indicativo-, el resto de la fila también empezó a opinar y a gritarle sugerencias de cómo tenía que arrastrar el pie por el pasto para salir airoso. El nene estaba cada vez más nervioso y su pie cada vez más cerca del pedazo, pero nadie parecía reconocer que a veces no se puede.
La presión de cuando tenés 9 años y hay que aprender a sacarte la caca de las zapatillas -sandalias/pantuflas/ojotas de goma- es parte de la formación, del paso a la adolescencia y luego a la adultez.
Algún día ese nene será un hombre: le va a dar indicaciones altaneras a otros nenes sobre cómo hacer algo materialmente imposible y salir airoso. Es nuestra novísima generación de emprendedores.
martes, 16 de abril de 2019
Policiales
Al parecer la policía finalmente está encarcelando a los árboles. Tras años de reclamos, hoy al pasar por el cuartel general de avenida Belgrano y Cevallos en pleno barrio de Balvanera, di cuenta de la noticia. No sólo los atraparon, sino que los encarcelan a la vista de los transeúntes. Es un castigo ejemplar.
En otras noticias, dicho cuartel tiene el honor de poseer el monumento a la garita: una garita con un cartel indicativo que reza "monumento a la garita".
Como soy fiel caminante, el otro día presencié una secuencia de lavado de carro hidrante; un policía se quejaba de que había quedado una pequeña mancha al frente. "No puede ser. ¡No puede ser!", gritaba.
Seguí caminando y me crucé con otro uniformado que iba en dirección al carro con un balde y le gritaba a su compañero que "¡¿cómo podía ser que lo saquen del servicio?!" para ir a limpiar la pequeña mancha.
Es que para que algo se manche primero tiene que estar limpio. Así de ordenada funcionan las represiones.
martes, 19 de marzo de 2019
Sobre los contactos en los colectivos
Son variadas las maneras en las que se dan los contactos físicos entre los seres vivos/humanos. Sólo por listar algunas definidas por la academia de Cs. Naturales de Londres (la misma que tiene el Museo a cargo), podemos en principio dividir las conexiones mínimas (en latin, pusillis) de las de tiempo considerable (esta traducción es dudosa: en inglés británico "medium" y en latín se reduce a "operando" que sería intermedias y funcionales), de las de larga duración e intensidad ("long" o "summa").
Las conexiones mínimas son los saludos protocolares: el estrechado de manos, el besado de manos, el besado de pies. Estos tres ejemplos pueden ser puestos en discusión, pero avanzaremos un poco.
Las conexiones intermedias son funcionales a que la sociedad funcione en tanto tal: el cacheo policial, los palpeos de los médicos cualquiera sea su especialidad, los roces deportivos, los saludos no protocolares entre seres humanos que mantienen vínculos de cercanía emocional (besos en cachetes, caricias en cabeza, palmada masculina).
Las conexiones de alta intensidad son casi reducibles al sexo y todas las actividades que lo rodean, y las peleas físicas no deportivas.
Desde ya que esta clasificación fue ampliamente discutida por cientistas sociales (primero escribí cuentistas y me parece importante informar del fallido) por ser fácilmente discutibles, casualmente. ¿Por qué sería de poca densidad simbólica el beso en la mano del esclavo? O: ¿no sería más pornográfico ver ese beso que un video de sexo amateur?
Pero, aún haciendo caso omiso de ese tipo de advertencias sobre la taxonomía británica (totalmente esperable en un país de esa talla de imperialismo -a saber XXXXL-), hay situaciones que ni los propios miembros de la Academia pueden catalogar. El caso más relevante y misterioso continúa siendo por lejos el de los contactos físicos en los colectivos, sobre los cuales hay una extensa descripción pero poco concluyente.
Los contactos físicos en los colectivos funcionan a modo de advertencia. No acostumbran ser filtreos, pocas veces son acosos y, sacando estas dos opciones que son apenas un 20 por ciento de los casos, no son casuales sino causales, esto es: si se mantienen durante un tiempo considerable (en un colectivo suele contabilizarse por paradas, pero esto si el tráfico es óptimo; para el caso vamos a tomar medidas de tiempo en minutos -2´- o en paradas -casualmente 2 también-) cobran una significación difusa pero mayormente orientada a cierta manera de advertencia territorial entre seres humanos.
La especie acostumbra evitar contactos (físicos) indeseados pese a lo abultado del interior del transporte público. Por lo que cuando suceden de manera continuada se abre en la mente humana una serie de implicancias de enorme significación -puede ser motivo de estrés y potencial de discusión (lo que ya seria long o, más allá del tiempo, en realidad es hight intensity) y dudosa clasificación.
Un colega me notificó hace poco de dos categorías que comenzaron a regir en transporte público tras el auge de los movimientos sociales habitualmente llamados "de género" o " feministas" o " antipatriarcales": el shebagging y el manspreading. Sobre este último, la academia inglesa no da exactamente esta definición, pero tampoco defiere demasiado de la que da la Wikipedia en castellano: "Despatarramiento o despatarre masculino, en inglés manspreading (pronunciado /ˈmænspɹɛdɪŋ/), es un término que se refiere a la práctica de algunos hombres de sentarse con las piernas abiertas en el transporte público, ocupando con ello el espacio de más de un asiento. Tanto la práctica como el uso del término han sido objeto de gran crítica y debate en internet. El término se popularizó en una campaña feminista contra el manspreading dentro de un blog de Tumblr, en el cual se publican cuadros de esta actitud psicomotora. En agosto de 2015, fue recogido por el diccionario Oxford English Dictionary"
Y el shebagging, en un sitio x, se define por oposición, como casi todo: "taking up an extra seat etc in public with a handbag etc, compare manspreading"
Son variadas las maneras en las que se dan los contactos físicos entre los seres humanos, especialmente en los colectivos. Ahora, gracias a las trending topics sociales, podemos ver claramente que (...)
martes, 12 de marzo de 2019
La tecnología del paraguas (la obsesión)
Hoy vi cuán avanzados están los fabricantes de paraguas - este tema siempre me obsesionó-.
Es formidable lo nuevo en sombrillas para lluvia. Que avanzada está la sociedad. No sé si describirlos o empezar un aplauso. Una palma contra la otra. 1 segundo. Otro choque de palmas. 1 segundo. Otro. Y así en contagiar a todos los viajeros que llegan tarde y mojados al trabajo en este 151 tan deseado. Ellos no saben por qué, pero están aplaudiendo el avance técnico. Se están aplaudiendo a sí mismos mientras juegan Candy Crush. Que emoción. Lloro y aplaudo.
En otro orden; otro día de lluvia pienso comentarlo con otro pasajero. Me temo que el diálogo sería algo así:
- ¡Que PARAGUAS!
- (levanta vista del Candy Crush)
- Increíbles las cubiertas de plástico.
- (me mira)
- ¡Están evitando que el paraguas moje el colectivo que ya está muy mojado!
- ¿Estás hablando conmigo?
- -¡Sí! ¡Que PARAGUAS!
-.
- (empiezo el aplauso)
-...
- (lloro de emoción)
-...
- Bravo, gravísimo. (Llorando)
- (piña en la cara)
- ¡Que PARAGUAS!
martes, 5 de marzo de 2019
Notas
A veces encuentro notas en el teléfono y no entiendo bien por qué están ahí.
Hoy encontré esta y primero pensé que era del rubro "cuentos y cositas", una carpeta que tengo en el escritorio de la pc. Cito:
"
El señor vaso.
Lo esencial es invisible a los ojos.
No te enrosques. Es sencillo.
¿El más barato del bazar? Bueno, ese.
¿El más sencillo del bazar? Ese.
¿El de las 17 rayas? Ese.
Cuando pensabas que no habia nada por inventar, llegó El Vaso.
Circular. Transparente. Económico. Multifacético. Eficiente.
El Señor Vaso.
La evolución del vaso. El último y novísimo exponente. (Con música de 2001 Odisea del espacio).
Sólo si fueras marciano no los conocerías...
Si fuera publicidad para marcianos, ¿cómo sería?
"
Con el final me di cuenta de que era un trabajo para la facultad y de que soy (¿seré?) una pésima publicista.
¿Quién hace publicidad para marcianos si la humanidad y sus categorías ya están completamente definidas, super cerradas y muy muy comprendidas, y es ese el target?
Una pérdida de tiempo.
Lo lamento por los marcianos, no tendrán el placer de hacer el proceso significante del vaso o como sea que le llamen en Marte.
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