sábado, 29 de noviembre de 2014

Otro Lugar 3

Burocracia
Ahora ha descubierto que, por el momento, todavía tiene vida y nadie hay para quitársela. Así que lo inquieta saber qué hacer con ella.  Camina por las plazas de su ciudad, la ciudad en la que lo ha sorprendido la mudanza del mundo a Otro Lugar. ¿Qué falló? ¿Qué hizo mal? ¿Por qué se enteró tarde de la noticia? Algo tan importante… ¿Podrá ser que se hayan olvidado de avisarle que eso sucedería? ¿En qué momento todos supieron que irían a Otro Lugar? ¿Qué hacía él en ese momento? Repasó la última semana. Trabajó todos los días de ocho a catorce en los Tribunales, alcanzado expedientes a los abogados. Ellos deberían haber sabido algo de la mudanza. Son abogados, son, seguramente, los que… ¿se encargaron de toda la parte legal?, ¿los cambios de domicilio? o ¿mudaron las causas de acá a los juzgados del Otro Lugar? Hacía quince años que este hombre, pobre hombre, trabajaba ahí y todavía le costaba definir la función de los abogados. Tal vez muchos de los expedientes que les entregó tenían que ver con eso.  Se lo podrían haber advertido: Mire hombre, este expediente es para la mudanza.
- ¿Qué mudanza?
 - A Otro Lugar, ¿no lo sabe? ¿Todavía no ha adquirido un crédito para obtener su lote allí? Qué espera? ¡También tiene que hacerse su nuevo documento!
- Pero ya lo he hecho hace poco aquí, lo modificaron tantas veces, ¡es el segundo que me hago en el año! Mírelo, es una tarjetita que dice válido para votar y todo.
- En Otro Lugar no le servirá, debe hacerse uno nuevo.
- ¿Cuál es la diferencia? Todos ya tenemos este, si todos lo conservamos puede seguir sirviendo.
- El nuevo documento de identificación será mejor
- ¿Por qué?
- Es más pequeño
- ¿Que esta tarjeta? ¿No la ve? ¡Es un rectángulo finísimo!
- El nuevo documento de identificación es una tarjeta ovalada, su diámetro y su  espesor son  menores.
- ¿Un óvalo?  ¿Por qué?
- Es mejor
- ¿Por qué?
- En Otro Lugar las formas circulares son mejores.
- …
- Necesito también el número 123243/b. Haga todos los trámites correctamente.
- Es este. Los haré. Tengo dos preguntas: ¿Por qué nos mudamos? ¿Qué hacen los abogados con tantos expedientes?
- Gracias. Hasta Luego
-…
Que hombre, pobre hombre. Ni en su imaginación.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Otro Lugar 2

El hombre es un ser social


Ahora lo sabe, está sólo. No encontrará a nadie. Inevitablemente, todos se han ido a Otro Lugar, no sabemos cómo, ni a dónde, él tampoco lo sabe, pero en este mundo ya no están. ¿ Y ahora? ¿Será verdad que moriré porque el hombre es un ser social y sin compañía está destinado al fracaso?, piensa. Leyó eso muchas veces, siempre se lo dijeron, siempre fue el alivio citar esa teoría cuando no soportaba a la gente que lo rodeaba, siempre fue muy aceptada, pero nunca la había puesto en práctica. ¿¿¿¿Moriré, moriré, moriré, moriré???? Está atormentado.  Se sienta y espera, ¿acaso está esperando ver si muere? Es lo más probable. Y Piensa.   A pesar de todo, voy a extrañar este que era mi mundo, voy a extrañar los pajaritos (¡que triste!  ¡Hoy no he escuchado ninguno!), voy a extrañar las comidas, las frituras, los quesos y todos los demás lácteos; me gustan los lácteos… Me pregunto si en el Otro Lugar seguirán habiendo lácteos  y pajaritos, dos cosas muy importantes. Extrañaré las calles de asfalto y también las de tierra, aunque viviendo en la ciudad nunca pisé calles de tierra y detestaba las de asfalto. Extrañaré su recalentamiento en verano. ¡Y también su dilatación! Y hablando de dilatación, extrañaré tener sexo, aunque no era lo que mejor hacía. ¡Pero lo extrañaré igual! Puedo extrañar lo que quiera ¡Estoy solo! Puedo decir en voz alta que tenía mucho sexo. ¡TENÍA MUCHO SEXO! Sería hermoso que tenga  eco cuando lo grito, pero en la ciudad es difícil conseguir eso, porque los edificios se hacen cada vez con materiales más blandos, que apenas producen una pequeña reverberación. Por eso se caían, por eso se escuchaba a través de las paredes e, igualmente, los alquileres eran caros. ¡Ay! Extrañaré los alquileres, los inquilinatos, ¡esa bella palabra! Extrañaré los edificios que se caen, los noticieros que cubrían la tragedia, ¡los móviles! Extrañaré a mis vecinos… TENÍA MUCHO SEXO SEXO EXO EXO EXO OO O O…. Si no hay eco se puede inventar, ¿quién me juzga?, estoy tan sólo.  Extrañaré a las mujeres, eso sí. Las extrañaré mucho, mucho, porque ellas hacen de los días algo más luminoso; nosotros, los hombres, somos más opacos. ¡Y la cursilería! ¡Oh bellas damas del universo!, acariciar cual brisa veraniega su pelo con aroma a flor de nenúfar…   Extrañaré a las mujeres. Extrañaré a los cantantes melosos, porque no es fácil hacer lo que hacían. ¡Voy a extrañar la música! Extraño el romanticismo. Extrañaré las flores, los ríos, el mar, la arena, las sombrillas, las bikinis, las colas, la gente comiendo choclos en las reposeras, la gente comiendo milanesas en las reposeras, la gente comiendo. Los restaurantes, los mozos, la comida árabe, armenia, mexicana. No creo que extrañe la comida china. No, no extrañaré la comida china. Pero extrañaré sin dudas a los chinos y todos los demás, que dicen que no son chinos pero que me cuesta tanto diferenciar. Extrañaré sus supermercados,  las canciones en coreano que escuchaba la cajera. Cualentacentavo.  Eso lo voy a extrañar. Extrañaré los juicios ajenos, extrañare a los jueces, Tribunales, su feria de invierno, la de verano, la de primavera, la de otoño. Extrañaré las estaciones y extrañaré a los abogados,  ¡a las leyes! Voy a extrañar los subtes y a todos los locos que paraban en ellos…                                                                                                                                                  .                                                                             No, no estoy muerto.   

jueves, 27 de noviembre de 2014

Otro Lugar 1

La mudanza

Vamos a comenzar a ponernos serios y hablar de este hombre, pobre hombre, que  no es más que el resultado de los tiempos en que vivimos. Se encuentra en su departamento, ordenando su ropa interior por color, buscando algo, no sabemos qué, que perdió en ese cajón.  Tal vez unas llaves, tal vez  otra prenda, un chip, un anillo, no sabemos qué.  Termina de acomodar  y cierra el placard. Se dirige a la cocina y revisa los estantes. Nuevamente, lo sorprendemos en su misteriosa búsqueda. Las especias, el azúcar, los fideos, el arroz, la sal y el orégano abandonan sus lugares comunes.  Y tras un nuevo fracaso en la pesquisa, el hombre, pobre hombre, los coloca nuevamente en su lugar, gira noventagrados y queda de frente a un clavito en la pared del que cuelga una llave (acá está la llave, indudablemente, así que no la estaba buscando).  La toma y con ella sale de su departamento. Camina por la calle. El día está recién amaneciendo. Las cuadras están tranquilas, desoladas, sólo las sacude una leve, muy leve, brisa de verano. Pero este hombre, pobre hombre, camina con un ritmo digno de las dosdelatardeenelmicrocentro. Está notablemente preocupado, mira con atención para todas partes, se agacha para revisar debajo de los autos, rodea cada árbol por el que pasa por lo menos dos veces: una con la cabeza gacha y otro mirando hacia la copa. ¡Busca algo! Sigue haciéndolo. Si hubiera alguien en la calle a esta hora podría preguntar, pero no hay nadie. Este hombre, pobre hombre, está completamente sólo en el medio de la ciudad que está amaneciendo. Es tanta su soledad que ni pájaros se oyen, como si ellos tampoco hubieran amanecido. Sigue en su desesperada búsqueda, revisa los tachos de basura, los da vuelta, lascajitaslospapeleslascáscarasdebananalosenvoltorios todo cae y ensucia la vereda, pero a quién le importa, debe  pensar el hombre, pobre hombre, que está solo buscando algo, no sabemos qué. Se trepa por las paredes para mirar por la ventana hacia el interior de las casas, de los negocios, observa a través del enrejado de las alcantarillas. Nada, no encuentra lo que busca. Esta sólo, no hay nada. Hombre, pobre hombre, ¿nadie le ha avisado que el mundo se mudó a otro lugar?

lunes, 24 de noviembre de 2014

zapping radial

En Rusia, un joven se opera para modificar su rostro y parecerse a su animal favorito. Sí, un ornitorrinco. En radio 90.3, la locutora se queja: "no está en los genes querer ser animal"

arte carnal


Entrevista con el Blog

El Blog habla de sí mismo. 
(Extracto de entrevista realizada en octubre de 2013, ante la pregunta de quién es): 

"(...)doy cuenta del punto clave de mi carácter semi-secreto y público. Soy con la esperanza de que alguien que nunca tuvo publicidad, me entre algún día de casualidad. Me lea y se vea en mí. Se sorprenda y sienta que también yo, que soy mediación, hablo de él. Como vos, vos (seňala), que siempre cuento las cosas que hacés. O él (señala nuevamente hacia múltiples lugares), que todavía no se vio en mí, pero que pasé el jueves a las 5 de la mañana por la puerta de su pieza  y estaba escuchando a Piazzolla frenético.  Soy como el reflejo de esas cosas que hace de madrugada nomas, no existen en otro momento, y que quedan grabadas en mi ciberespacio y esperan a ser leídas, porque yo espero eso, cual azafata que aguarda con temor y  ansias que algún día la turbulencia sea grande o que falle la presurización, que caigan las mascaritas, que su curso de 2 años valga la pena.  Y, cuando llegue  EL momento, las va a  leer y cada información le va a resonar. 
Pieza. ...si.
      jueves 5 de la mañana. Si.
                                    Piazzolla. Si!! 
                                             Frenético. SIIII!!!!.
 Eso soy"

lunes, 10 de noviembre de 2014

SPLASH

Siguiendo con la tradición de encontrar papeles olvidados, y revindicando la importancia del papel, ayer encontré y recordé un extraño juego de lenguaje del que hice alarde todo el tiempo que llevó inventarlo.
Cito:
Era una de nuestras eternas noches de película, intentos de tocar guitarra, dulzor y cogito. Queríamos acostarnos en la cama pero había sido ocupada por un monstruo de apuntes y papeles que mentalmente bauticé Splash, por las puntas que le sobresalían, porque era como una estrella formada después del impacto contra la cama. Le pedí que saquemos todo, le dije que no podíamos coger en la cama con ese monstruo ahí, pero no me animé a decirle que ya lo había bautizado.
Entonces agarré la gran estrella formada por los apuntes, intentando disimuladamente que no pierda su forma, y se lo pasé. Y me di cuenta de que él la agarró con igual delicadeza y giró 5 o 6 veces sobre su eje, buscando un lugar donde apoyar al monstruo sin tener que desarmarlo. Y pronto resolvió que el mejor sitio para dejarlo era el piso y lo depositó con dulzura. Y entonces me empecé a reír, aunque no entendía bien por qué lo hacía. Él se empezó a reír también. Y luego me percaté de que me reía de la felicidad que tenía por haber advertido ese gesto de delicadeza para cuidar al frágil monstruo de apuntes. Y se lo dije y le confesé que su nombre era Splash, que me reía porque resignaba el orden en pos de lo monstruoso y que lo quería muchísimo. Y nos abrazamos riéndonos sin parar y me dije que tenía que anotar esta secuencia. Y lo hice:

"SPLASH
De conocimiento
y te descubrí
Me di cuenta
Te entendí.. entendí
todo y te amo"
Pero él no entendió, a pesar de ser protagonista, lo que acababa de escribir y me leyó en voz alta.

"SPLASH 
DF 6avo cimiento
y te descubrí,
mi excenta
Te entendí..N heroe
lady te amo"


Y, aunque no tenía nada que ver con lo que había querido poner, me fascinaba su interpretación porque si bloqueaba el recuerdo que conservaba en mi memoria sobre lo que había querido poner, lo que él decía me hacía todo el sentido, y hasta encontraba las formas de las letras de las palabras que salían de su boca.
Le pedí que me lo repita muchas veces para poder anotarlo y así lo hice. Y después, como se reía de mis grafías, le pedí que vuelva a leer lo que escribí, que era a su vez lo que me acababa de dictar
Y leyó:

"SPLASH
DF 6avo cimiento
y te descubrí
me excelata
y te entendí...¡¡N héroe!!
lady te amo"

Era la tercera generación del malentendido y así podríamos haber seguido. Y este es el juego que afirma todo eso de la relatividad y de que los relatos aceptados son convenciones. Y me da a pensar también en la vida, en si lo que vivimos no es un gran malentendido que empezó cuando sea que sea que haya empezado. Que somos la 343546576587658768763342342343439248365483720965 generación de un malentendido o que todo esto forma parte de un Gran Malentendido Supremo. ¿De qué nos habrán malentendido?, ¿qué es lo que se habría tenido que entender correctamente en un principio?
Y ahora les pido que me digan que entendieron de toda esta historia.

...


-continuará-



pd: por cierto, los invito a que me malentiendan y a que sigan formado parte de la cadena que nos creó tal cual somos. 
Osea, sean creadores de ustedes y los que le siguen y de los que fueron. 
Con esta aclaración, ¿habré cortado la cadena?


...


-continuará-



domingo, 2 de noviembre de 2014

Cosas importantes

De cómo volver productiva su existencia (o el colmo de lo moderno)

Piense
"Si me gusta el tuco y convierto a mi novia en unos fideos con tuco, voy a ahorrar mucho tiempo"