miércoles, 31 de diciembre de 2014
LOCO
Siempre empiezo los mensajes, mails o cualquier otra conversación no virtual con el vocativo "loco".
Estoy rodeada de gente muy especial.
!
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Guau!
Hay algo, una obsesión con lo moderno.
Estaciones nuevas y modernas, reza un cartel.
Nuevos trenes, más modernos, nueva biblioteca con instalaciones modernas.
A la gente le obsesiona la modernidad, pero no se dan cuenta de que es su propia experiencia, que viven en ella y entonces decir que algo va a ser moderno es una afirmación con tanto sentido que se vuelve redundante.
(De hecho, algo realmente destacable sería que un cartel oficial diga "Estos trenes autos estaciones y bibliotecas son viejos, pre-modernos" - lo que equivale a decir que salen de nuestra experiencia, que se hicieron antes de que tengamos el placer de experienciar su origen-).
La afirmación hecha por un moderno de que ahora hay algo nuevo y moderno es como el perro que se persigue la cola con la única salvedad de que a veces creo que lo moderno es la cola y la humanidad el resto del perro y otras veces al revés: la cola es la humanidad y el resto del perro es la modernidad: una experiencia que quiere alcanzar y morder a la humanidad, masticarla digerirla y devolverla de otra forma y este es un juego de nunca acabar: nunca pasará, pero nos sigue atemorizando que pueda suceder .
Así, de las dos formas, todo se repite a sí mismo. Lo Novedoso. Lo Tecnológico. Lo Reaccionario. Lo Hippie. Lo Vanguardista. Lo Flogger. Lo Anacrónico. Lo Ciborg. Las Máquinas y robots asesinos. Lo génico, lo Transgénico. Los Rituales Ayahuasca convocados a través de las redes sociales.
La trampa de todo esto es que la humanidad, la cola, y la modernidad, el resto del cuerpo, forman parte de lo mismo: el perro.
Cuando entienda eso habrá otro juego, tal vez superador.
Pero a eso todavía no llegamos.
Guau!
Estaciones nuevas y modernas, reza un cartel.
Nuevos trenes, más modernos, nueva biblioteca con instalaciones modernas.
A la gente le obsesiona la modernidad, pero no se dan cuenta de que es su propia experiencia, que viven en ella y entonces decir que algo va a ser moderno es una afirmación con tanto sentido que se vuelve redundante.
(De hecho, algo realmente destacable sería que un cartel oficial diga "Estos trenes autos estaciones y bibliotecas son viejos, pre-modernos" - lo que equivale a decir que salen de nuestra experiencia, que se hicieron antes de que tengamos el placer de experienciar su origen-).
La afirmación hecha por un moderno de que ahora hay algo nuevo y moderno es como el perro que se persigue la cola con la única salvedad de que a veces creo que lo moderno es la cola y la humanidad el resto del perro y otras veces al revés: la cola es la humanidad y el resto del perro es la modernidad: una experiencia que quiere alcanzar y morder a la humanidad, masticarla digerirla y devolverla de otra forma y este es un juego de nunca acabar: nunca pasará, pero nos sigue atemorizando que pueda suceder .
Así, de las dos formas, todo se repite a sí mismo. Lo Novedoso. Lo Tecnológico. Lo Reaccionario. Lo Hippie. Lo Vanguardista. Lo Flogger. Lo Anacrónico. Lo Ciborg. Las Máquinas y robots asesinos. Lo génico, lo Transgénico. Los Rituales Ayahuasca convocados a través de las redes sociales.
La trampa de todo esto es que la humanidad, la cola, y la modernidad, el resto del cuerpo, forman parte de lo mismo: el perro.
Cuando entienda eso habrá otro juego, tal vez superador.
Pero a eso todavía no llegamos.
Guau!
miércoles, 17 de diciembre de 2014
¿Qué nos pasó?
Se calcula que hay 234 Laverraps sólo en Capital Federal. Resisten.
Mientras, otros locales como cibers y Blockbuster se hunden en la decadencia.
Laverrap se opone al avance proyecto tecnológico. ¿Por qué sobrevive mientras que otros locales de los 90 no?
¿Por qué al hombre no le interesa tanto el lavado de su ropa como para hacerlos progresar también? ¿qué hay con la pulcritud?
Muchas de las cosas que nacieron junto con el lavarropas, como decir una computadora, siguieron su curso de progreso científico Eran, a su vez, también avances tecnológicos, del lavado a mano y de la tabla y de la matemática, los códigos y las máquinas de calcular. Ambos fueron en principio sólo utilitarios, no revestían más valor de uso que el que tenían. Sólo lavaban ropa y hacían operaciones matemáticas. (¿Entienden lo que digo? Digo que algo puede tener sólo un valor instrumental antes de cargarse del resto de los significados. O que el valor instrumental o primero es también una connotación)
Pero algo paso. Me corrijo: algo nos pasó, que en algún punto de esa evolución priorizamos desarrollar la capacidad de hacer cuentas y no el lavarropas.
Hoy las computadoras son más que una herramienta, son generadores de otros significados, son incluso las que cargan con la condición significante de guiar el progreso de todo lo demás que hay en el mundo. Todo se computariza y eso es sinónimo de que es mejor.
Pero lo que debemos entender, humanos, es que todo eso que es la PC hoy día es una evolución de lo que fue antes una simple máquina de hacer cuentas, o mejor, una cuenta; es el estadio superior de lo que empezó con un palo dibujando en la tierra una línea y otra a su lado, y un homo sapiens observando y haciendo "mm mmm fdkfg ooh!".
Sin embargo, porqueapuestoaqueellectoresunapersonainquieta, no podemos quedarnos con eso. Debemos preguntarnos ¿por qué el ser humano guió su desarrollo en el mundo del cálculo y no en el mundo del lavado de ropa?¿Por qué la técnica del palo en la tierra tuvo más valor que la del río? ¿Qué y cómo seria del mundo si hubiesemos optado por concentrar todos nuestros esfuerzos en el avance de la técnica lavadora?
Con esto quiero decir que Laverrap resiste. Sí, Es extraño pero definitivamente no lo es.
Surgió como el ciber, democratizando la nueva técnica y no desapareció porque esa tecnología sigue siendo lo último de lo último en la materia.
En el universo de la pc todo es desarrollo y el ciber queda atrás porque esa técnica avanzó y lo que ellos ofrecen es obsoleto, pues por eso mismo ya esta al alcance de (casi) todos (casi).
Faltaría, para que no hayan mas laverraps, que los lavarropas sean más pequeňos (O no. Porque la idea de que lo portátil es lo avanzado también es propia del universo computacional).
¿Entienden que todo seria diferente, inclusive esto? Estarían, tal vez, leyéndome del jabón, y hubieran cargado de sentido a las pelusas que quedan en el fondo del tambor, y algún avivado les diría: ¡EY! ¡guarda! la pelusa no es el territorio.
jueves, 11 de diciembre de 2014
... (Pensando un mejor título)
Resultados de búsqueda
Disfrutando de un libro desagradable (esto no es necesariamente negativo) de Houellebecq, a quien a cada momento descubro más inmundo, leí que aparentemente Schopenhauer ( un reiteradamente citado en todo lo que leo pero nunca leído directamente, sería algo así como "el mejor citado") decía que recordamos nuestras vidas un poco mejor que una novela ya leída. Un poco mejor, no más.
En algún punto tiene razón y me acordé hace poco. Dentro del continuo flujo de eventos que me pueden pasar -lo que habitualmente se llama "vida"- , la mayoría quedan completamente olvidados (por ejemplo, ¿qué hice anteayer a las 16:15?); pero hay otros, sin embargo, que hacen estallar ese continuo y dejan "algo". ¿Qué? No sé. Pero intuyo que son esos que pasan a ser novela.
Congreso y Vuelta de Obligado. 22:30hs.
Yo escucho la radio.
Señor de traje raído mira la basura. Revisa. Escarba. Saca cosas. Da cuenta de que lo miro. El extraño me ve y se cruza de vereda para venir a saludarme. Yo me saco los auriculares. Cruzamos palabras, reproduzco el diálogo:
Hola.
Yo escucho la radio.
Señor de traje raído mira la basura. Revisa. Escarba. Saca cosas. Da cuenta de que lo miro. El extraño me ve y se cruza de vereda para venir a saludarme. Yo me saco los auriculares. Cruzamos palabras, reproduzco el diálogo:
Hola.
Hola.
¿Querés que salgamos?
!! ¿Qué?
¿Querés que salgamos?
¡Ah! No.
Bueno chau.
Se aleja caminando. Pega la vuelta. Vuelve a los 5 minutos.
Che, ¿no querés que salgamos?
Che, ¿no querés que salgamos?
!
.
No, muchas gracias (sonrio)
Ahh...¿segura? Mirá que podemos salir.
Eh, no. Estoy esperando alguien. (era cierto)
Ahhh esperás a alguien.
Si....
.....
.....
Bueno, dale, otro día entonces.
Dale.
Dale.
¡Chau!
¡Chau nos vemos!
Cuando pensé cómo titular esto se me pasaron por la cabeza varias cosas.
1 Insistencia. (Ni siquiera siento que tenga que explicar la razón).
Cuando pensé cómo titular esto se me pasaron por la cabeza varias cosas.
1 Insistencia. (Ni siquiera siento que tenga que explicar la razón).
Más recuerdo que sobre el final de nuestro dulce encuentro empiezo a lamentar que justo tenga planes. Siento responsabilidad con el otro. Me doy cuenta de que estoy fallándole y entonces consiento en que la palabra que más corresponde es desencuentro.
Quería figurar esto porque hizo saltar la monotonía del resto de las cosas que vivo. Pero además, este es el metarelatodelrelato y solo eso me insta a publicarlo en este nada visitado blog.
Quería figurar esto porque hizo saltar la monotonía del resto de las cosas que vivo. Pero además, este es el metarelatodelrelato y solo eso me insta a publicarlo en este nada visitado blog.
Porque hablo del título que le corresponde, es apenas la reflexión de la historia, solo llegar al final y decir que siento responsabilidad con el otro del traje raído porque quiero des-desencontrarlo.
Si estas ahí, si estás leyendo, salgamos, mirá que podemos salir eh.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Otro Lugar 10
La locura en el final
Son varias las acciones que reflejaron las tendencias animistas de ese hombre. Empezó por hablarle a las plantas y animales, algo que podríamos considerar como una vuelta al pasado, el resurgimiento del mana. Pero luego veía lo sagrado también en las cosas más artificiales tecnológicas (llegando a la conclusión antes mencionada: que todas las creaciones eran lo mismo) en una clara actitud esquizofrénica pero asimismo de genialidad indudable. Tantas cosas pueden parecer el resultado de una locura y al mismo tiempo ser "lo que nos muestra que..." que da a pensar sobre la palabra loco y la necesidad de subir el estándar de la locura: loco es el que no se cree que las cosas son naturalmente. Loco es quien pone en cuestión que si lo sagrado está en una planta también debería estar en un neumático. Loco es quien cuestiona que la gente se dirija en línea recta y camina en zig zag. Loco es quien se toma la molestia de almorzar a las 6 y desayunar a las 14 porque porquéseríaalrevés. Es evidente entonces que este hombre era un loco animista. Cuando años después algunas personas, científicas, volvieron a ese lugar abandonado a buscar "cosas olvidadas", el hombre, esa cosa, ya había muerto... de soledad. ¡Que gran error! Alguien había quedado, pensaron. Qué hizo durante todo este tiempo, se preguntaron. Naturalmente, la información no se pierde en la era digital: "las computadora fueron como el diario de su vida", dijo un hacker de la comitiva (más, el mapa no es el territorio y por eso en lo siguiente antepongo un "parece").
Parece que se despertaba a tal hora y se acostaba alrededor de tal hora. Parece que le gustaba el omelette, los pájaros y el alpiste. Parece que trabajaba en tribunales. Parece que tenia 43 años. Parece que intentó averiguar dónde estábamos todos. Parece un tipo normal, pensaron mientras agarraban el cadáver y lo metían en una bolsa. ¡Momento! Gritó el hacker. Un silencio respetuoso recorrió la atmósfera; todos frente a la computadora, frente a la pantalla, frente al último deseo del pobre hombre, frente a su última búsqueda en Google*
"Como eternizar un pan"
Se miraron los científicos y después elevaron sus ojos al cielo (raso). Y ahí, colgado del techo con un piolín, un pan barnizado los miraba desde arriba. Estaba como en un altar. Se le había construido una suerte de corona ritual con migas.
El Hombre estaba loco últimamente, sí, con todo lo que eso dijimos que significaba.
*(!)
viernes, 5 de diciembre de 2014
Otro Lugar 8
Redes no sociales
La computadora le pide que la prenda. Pues entonces lo haré, todo sea por colaborar con el mundo de las cosas. La internet me pide que me conecte seguramente. Ahí voy. ¿Habrán redes sociales? Pensó que pasaron 8 meses y nunca encendió la máquina, nunca se preocupó por ver las páginas* de la gente, pues ya no había más gente. Pero que actitud más tonta, ¿seguirán compartiendo cosas? ¿Utilizarán desde el Otro Lugar las mismas páginas o tendrán otras? ¿Tendrán una cosa tal como una máquina procesadora que contiene software? ¿Tendrán una cosa tal como una página para compartir… “algo”? ¿Será que en realidad ahora lo tienen todo incorporado al cuerpo? Se imaginó tantas películas que había visto. Se imagino Otro Lugar donde la gente se apropiaba ya de esa capacidad de compartir virtualmente, sin necesidad de recurrir a algo externo. Mejor dicho, que lo externo ahora estaba en ellos. Era una gran cosa colectiva el Otro Lugar. Soñó con cuerpos con cabeza de pantalla caminando por el bosque. Gente que se conocía sin necesidad de hablarse. Softwares que podían detectar quién era compatible con quién, pues ya no era necesario hablar, demostrarse que se caen bien, vestirse bello, arreglarse, maquillarse, ese ritual engorroso. El GPS los llevaría a donde sea que esté la media naranja para que puedan copular y reproducirse. Se despertó porque Marcelo le pedía alpiste y aprovechó para contarle su sueño.
Marcelo no pareció darle nada de importancia a su distopía y pensó que no importa lo que haya visto mientras dormía, el Facebook podría ayudar a descubrir si alguien quedó en este mundo. Marcelo opina que es una brillante idea. ¡Pues manos a la obra! Prendo la máquina. Musiquita de Windows. Espera … … Abrimos Google Chrome. Sí, a ver. Sí. … … … No hay noticias. Desde hace 8 meses. ¡Pero publicá y contales a todos que a vos no te avisaron la mudanza y tal vez haya alguien que lo lea y también esté acá!. Sí, mmm, sí. Escribo en mi estado. Pienso que la mejor respuesta a esa taxonomía tonta es poner “en principio, muy solo”, o “buscando gente con Marcelo, un pájaro imaginario”, o “completamente desolado porque se olvidaron de avisarme que todos se mudaron de lugar”, o “pensando que son todos unos putos egoístas porque nadie me dijo lo del traslado”, o “Viendo con Marcelo la mejor forma de joderles la vida”. Borro una y otra vez. Marcelo también opina y escribe con su piquito: “Con mi mejor amigo pájaro, pasándola súper bien, viendo si hay más amigos por acá”, borra. “Buscando gente y alpiste”, borra.
Tomo el control nuevamente y redacto muy decidido: “Se olvidaron de avisarme de la mudanza al Otro Lugar. Alguien más está en la misma? Estoy al horno! Jaja Besos!” Listo. Suena canchero, cool, despreocupado, y al mismo tiempo puedo obtener una respuesta. Que mierda.
*(nombrar la palabra Facebook de repente acá me resulta de lo más cortamambo, pero aceptemoslo, ahí está)
jueves, 4 de diciembre de 2014
Otro Lugar 7
La actitud cooperante de todas las cosas
Sus días pasan con la única compañía de Marcelo y otros personajes que va creando. Es la autentica vuelta al animismo. El asfalto habla “¡písame!”, las copas de los árboles dicen “¡Hacemos fotosíntesis!”, las puertas de la casa le piden que las abra, los cuadros que los cuelgue y descuelgue, la mesa que apoye cosas en ellas. Todo se vuelve sagrado de repente, todo genera su propia justificación, todo tiene ahora un mandato, nada es decisión de él a pesar de que hace usufructo de todas estas cosas. Se siente en paz con la naturaleza y lo artificial, no encuentra casi diferencia entre un algo y lo otro: a veces las manzanas le piden que las arranque del árbol y se las coma, y ellas parecen gozar de ser deglutidas. La carne envasada le cuenta su felicidad de haber sido preparada para el consumo. Le hace conocer cuán vaca era en el campo y qué tanto ansiaba que resultar elegida para ser Swift.
Charlando con Marcelo, da cuenta de que lo que antes llamaba artificial sólo se distinguía de lo natural por algún tipo de sentimiento de culpa para con su materia prima. Pero ahora que los productos terminados le cuentan su historia y cuanto ambicionaban convertirse en lo que son y lo que serán después del uso, de las propiedades de la colaboración con lo humano, no ve por qué debería hacer esa tonta distinción. Todo lo que me rodea es uno, concluye, ¿qué importa si es una plantita o un neumático? Todo quiere colaborar con que yo sea. El único problema es que estoy solo, no sé si quiero ser.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Otro Lugar 6
Esquizofrenia
Pájaro Marcelo nació a los cuarenta y tres días de la mudanza. Dice que es un pájaro pequeño pero muy serio y muy inteligente, y que ha vivido mucho tiempo en Italia. A veces inventa que su apellido es Mastroiani pero es poco creíble y a los pocos minutos deserta y vuelve a ser Marcelo a secas. En sus tiempos libres gusta de comer alpiste como todo pájaro. Además, es un buen conversador.
Son raras las ramificaciones que puede tener una esquizofrenia pero era el destino obvio para el único hombre, pobre hombre, que ha quedado en el mundo. Con el pájaro Marcelo habla, juega, se emborracha, cena. Es un excelente compañero para su soledad. Con él, ha descubierto que sabe hablar otros idiomas, porque el pájaro es multilingüe, que le gustan el alpiste y las semillas, y que goza de tomar agua metiendo el pico en un vasito chiquito.
martes, 2 de diciembre de 2014
Otro Lugar 5
Soledad
El aniversario de las dos semanas (si es que no es contradictorio llamarlo así) después de la mudanza sorprende a este hombre, pobre hombre, en otra plaza de la ciudad, sentado en el pasto, con las piernas cruzadas, mirando a un árbol. Las ramas son movidas con suavidad por la brisa veraniega de las sietedelatarde. El de las copas de los árboles es el único sonido que se escucha.
Este hombre, pobre hombre, está en esta posición hace casi una hora, totalmente callado, casi inmóvil, completamente opuesto a lo que fue su vida durante los catorce días que pasaron: una rutina rompedora de candados, que se mete en los locales, que se prueba ropa, que revisa casas ajenas, que se emborrachar solo, que salta, grita y come mucho. Y ahora de repente acá, callado mirándose con un árbol que es de los pocos acompañamientos vivos que quedaron en este mundo a parte de este hombre, pobre hombre, al que ahora le rueda una lágrima por la mejilla. Extraño tanto los pajaritos, hace tanto que no los escucho.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Otro Lugar 4
Des-acostumbramiento /acostumbramiento
Pensar da hambre. En serio, tanta introspección. Han pasado más de doce horas desde que este hombre, pobre hombre, se dio cuenta de su soledad. Son casi las tres de la tarde. El Sol calienta las veredas, dilata el asfalto y recién ahora se da cuenta lo vacío que tiene el estómago. Podría dejarme morir, piensa. Pero es imposible, no quiere tener hambre, quiere comer. No pueden haberse llevado la comida. Sí a sus fabricantes y a los ingenieros. Pero los alimentos habrán quedado acopiados en los supermercados y las fábricas. Tiene comida almacenada como para vivir mucho tiempo más. Cruza la plaza, hacia donde sabe que hay un mercado. Las persianas están bajas, la puerta está cerrada. Haría falta una llave o un golpe certero. ¿Será que sus dueños se llevaron la llave a Otro Lugar? ¿Para qué? Totalmente inútil llevársela como recuerdo; todas son iguales y son poco prácticas si no tienen nada para abrir. Si él se hubiera enterado de la mudanza, piensa, no habría llevado la llave de su departamento, que todavía conserva en el bolsillo de cuando salió esa madrugada. Un golpe certero estará bien. Cierra el puño, respira hondo, infla sus pulmones y suelta el aire de un tirón. Esta persiana parece maciza, piensa y corre a buscar un palo. En la plaza, encuentra una tabla de madera roja. Era de la hamaca. Es loco, estoy actuando como un verdadero ladrón. ¡Estoy robando! El pensamiento sorprende a este hombre, pobre hombre, pero no le disgusta. Más bien parece gustarle, porque sonríe y comienza a actuar con más seguridad. Cruza nuevamente la plaza hacía el almacén y sin dudarlo comienza a impactar el candado de la puerta incrustada en la persiana, que a los pocos golpes ya cede. Entra en el local. Es sorprendentemente grande. Nunca lo había notado cuando venía antes de la mudanza, piensa. Siempre estaba tan repleto y nunca tenía tiempo de detenerme a mirar las góndolas tranquilo. A ver, la luz, ¿dónde está la luz? Ah! Perfecto. A ver, con cuidado… Estoy caminando en puntas de pie... ¿Por qué? Estoy sólo nadie me puede decir nada. Voy a pisar con fuerza. A partir de ahora, en general y voy a gritar cuando quiera y… y me sacaré los mocos! Sí! Eso! Oh queso untable…
sábado, 29 de noviembre de 2014
Otro Lugar 3
Burocracia
Ahora ha descubierto que, por el momento, todavía tiene vida y nadie hay para quitársela. Así que lo inquieta saber qué hacer con ella. Camina por las plazas de su ciudad, la ciudad en la que lo ha sorprendido la mudanza del mundo a Otro Lugar. ¿Qué falló? ¿Qué hizo mal? ¿Por qué se enteró tarde de la noticia? Algo tan importante… ¿Podrá ser que se hayan olvidado de avisarle que eso sucedería? ¿En qué momento todos supieron que irían a Otro Lugar? ¿Qué hacía él en ese momento? Repasó la última semana. Trabajó todos los días de ocho a catorce en los Tribunales, alcanzado expedientes a los abogados. Ellos deberían haber sabido algo de la mudanza. Son abogados, son, seguramente, los que… ¿se encargaron de toda la parte legal?, ¿los cambios de domicilio? o ¿mudaron las causas de acá a los juzgados del Otro Lugar? Hacía quince años que este hombre, pobre hombre, trabajaba ahí y todavía le costaba definir la función de los abogados. Tal vez muchos de los expedientes que les entregó tenían que ver con eso. Se lo podrían haber advertido: Mire hombre, este expediente es para la mudanza.
- ¿Qué mudanza?
- A Otro Lugar, ¿no lo sabe? ¿Todavía no ha adquirido un crédito para obtener su lote allí? Qué espera? ¡También tiene que hacerse su nuevo documento!
- Pero ya lo he hecho hace poco aquí, lo modificaron tantas veces, ¡es el segundo que me hago en el año! Mírelo, es una tarjetita que dice válido para votar y todo.
- En Otro Lugar no le servirá, debe hacerse uno nuevo.
- ¿Cuál es la diferencia? Todos ya tenemos este, si todos lo conservamos puede seguir sirviendo.
- El nuevo documento de identificación será mejor
- ¿Por qué?
- Es más pequeño
- ¿Que esta tarjeta? ¿No la ve? ¡Es un rectángulo finísimo!
- El nuevo documento de identificación es una tarjeta ovalada, su diámetro y su espesor son menores.
- ¿Un óvalo? ¿Por qué?
- Es mejor
- ¿Por qué?
- En Otro Lugar las formas circulares son mejores.
- …
- Necesito también el número 123243/b. Haga todos los trámites correctamente.
- Es este. Los haré. Tengo dos preguntas: ¿Por qué nos mudamos? ¿Qué hacen los abogados con tantos expedientes?
- Gracias. Hasta Luego
-…
Que hombre, pobre hombre. Ni en su imaginación.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Otro Lugar 2
El hombre es un ser social
Ahora lo sabe, está sólo. No encontrará a nadie. Inevitablemente, todos se han ido a Otro Lugar, no sabemos cómo, ni a dónde, él tampoco lo sabe, pero en este mundo ya no están. ¿ Y ahora? ¿Será verdad que moriré porque el hombre es un ser social y sin compañía está destinado al fracaso?, piensa. Leyó eso muchas veces, siempre se lo dijeron, siempre fue el alivio citar esa teoría cuando no soportaba a la gente que lo rodeaba, siempre fue muy aceptada, pero nunca la había puesto en práctica. ¿¿¿¿Moriré, moriré, moriré, moriré???? Está atormentado. Se sienta y espera, ¿acaso está esperando ver si muere? Es lo más probable. Y Piensa. A pesar de todo, voy a extrañar este que era mi mundo, voy a extrañar los pajaritos (¡que triste! ¡Hoy no he escuchado ninguno!), voy a extrañar las comidas, las frituras, los quesos y todos los demás lácteos; me gustan los lácteos… Me pregunto si en el Otro Lugar seguirán habiendo lácteos y pajaritos, dos cosas muy importantes. Extrañaré las calles de asfalto y también las de tierra, aunque viviendo en la ciudad nunca pisé calles de tierra y detestaba las de asfalto. Extrañaré su recalentamiento en verano. ¡Y también su dilatación! Y hablando de dilatación, extrañaré tener sexo, aunque no era lo que mejor hacía. ¡Pero lo extrañaré igual! Puedo extrañar lo que quiera ¡Estoy solo! Puedo decir en voz alta que tenía mucho sexo. ¡TENÍA MUCHO SEXO! Sería hermoso que tenga eco cuando lo grito, pero en la ciudad es difícil conseguir eso, porque los edificios se hacen cada vez con materiales más blandos, que apenas producen una pequeña reverberación. Por eso se caían, por eso se escuchaba a través de las paredes e, igualmente, los alquileres eran caros. ¡Ay! Extrañaré los alquileres, los inquilinatos, ¡esa bella palabra! Extrañaré los edificios que se caen, los noticieros que cubrían la tragedia, ¡los móviles! Extrañaré a mis vecinos… TENÍA MUCHO SEXO SEXO EXO EXO EXO OO O O…. Si no hay eco se puede inventar, ¿quién me juzga?, estoy tan sólo. Extrañaré a las mujeres, eso sí. Las extrañaré mucho, mucho, porque ellas hacen de los días algo más luminoso; nosotros, los hombres, somos más opacos. ¡Y la cursilería! ¡Oh bellas damas del universo!, acariciar cual brisa veraniega su pelo con aroma a flor de nenúfar… Extrañaré a las mujeres. Extrañaré a los cantantes melosos, porque no es fácil hacer lo que hacían. ¡Voy a extrañar la música! Extraño el romanticismo. Extrañaré las flores, los ríos, el mar, la arena, las sombrillas, las bikinis, las colas, la gente comiendo choclos en las reposeras, la gente comiendo milanesas en las reposeras, la gente comiendo. Los restaurantes, los mozos, la comida árabe, armenia, mexicana. No creo que extrañe la comida china. No, no extrañaré la comida china. Pero extrañaré sin dudas a los chinos y todos los demás, que dicen que no son chinos pero que me cuesta tanto diferenciar. Extrañaré sus supermercados, las canciones en coreano que escuchaba la cajera. Cualentacentavo. Eso lo voy a extrañar. Extrañaré los juicios ajenos, extrañare a los jueces, Tribunales, su feria de invierno, la de verano, la de primavera, la de otoño. Extrañaré las estaciones y extrañaré a los abogados, ¡a las leyes! Voy a extrañar los subtes y a todos los locos que paraban en ellos… . No, no estoy muerto.
jueves, 27 de noviembre de 2014
Otro Lugar 1
La mudanza
Vamos a comenzar a ponernos serios y hablar de este hombre, pobre hombre, que no es más que el resultado de los tiempos en que vivimos. Se encuentra en su departamento, ordenando su ropa interior por color, buscando algo, no sabemos qué, que perdió en ese cajón. Tal vez unas llaves, tal vez otra prenda, un chip, un anillo, no sabemos qué. Termina de acomodar y cierra el placard. Se dirige a la cocina y revisa los estantes. Nuevamente, lo sorprendemos en su misteriosa búsqueda. Las especias, el azúcar, los fideos, el arroz, la sal y el orégano abandonan sus lugares comunes. Y tras un nuevo fracaso en la pesquisa, el hombre, pobre hombre, los coloca nuevamente en su lugar, gira noventagrados y queda de frente a un clavito en la pared del que cuelga una llave (acá está la llave, indudablemente, así que no la estaba buscando). La toma y con ella sale de su departamento. Camina por la calle. El día está recién amaneciendo. Las cuadras están tranquilas, desoladas, sólo las sacude una leve, muy leve, brisa de verano. Pero este hombre, pobre hombre, camina con un ritmo digno de las dosdelatardeenelmicrocentro. Está notablemente preocupado, mira con atención para todas partes, se agacha para revisar debajo de los autos, rodea cada árbol por el que pasa por lo menos dos veces: una con la cabeza gacha y otro mirando hacia la copa. ¡Busca algo! Sigue haciéndolo. Si hubiera alguien en la calle a esta hora podría preguntar, pero no hay nadie. Este hombre, pobre hombre, está completamente sólo en el medio de la ciudad que está amaneciendo. Es tanta su soledad que ni pájaros se oyen, como si ellos tampoco hubieran amanecido. Sigue en su desesperada búsqueda, revisa los tachos de basura, los da vuelta, lascajitaslospapeleslascáscarasdebananalosenvoltorios todo cae y ensucia la vereda, pero a quién le importa, debe pensar el hombre, pobre hombre, que está solo buscando algo, no sabemos qué. Se trepa por las paredes para mirar por la ventana hacia el interior de las casas, de los negocios, observa a través del enrejado de las alcantarillas. Nada, no encuentra lo que busca. Esta sólo, no hay nada. Hombre, pobre hombre, ¿nadie le ha avisado que el mundo se mudó a otro lugar?
lunes, 24 de noviembre de 2014
zapping radial
En Rusia, un joven se opera para modificar su rostro y parecerse a su animal favorito. Sí, un ornitorrinco. En radio 90.3, la locutora se queja: "no está en los genes querer ser animal"
arte carnal
arte carnal
Entrevista con el Blog
El Blog habla de sí mismo.
(Extracto de entrevista realizada en octubre de 2013, ante la pregunta de quién es):
"(...)doy cuenta del punto clave de mi carácter semi-secreto y público. Soy con la esperanza de que alguien que nunca tuvo publicidad, me entre algún día de casualidad. Me lea y se vea en mí. Se sorprenda y sienta que también yo, que soy mediación, hablo de él. Como vos, vos (seňala), que siempre cuento las cosas que hacés. O él (señala nuevamente hacia múltiples lugares), que todavía no se vio en mí, pero que pasé el jueves a las 5 de la mañana por la puerta de su pieza y estaba escuchando a Piazzolla frenético. Soy como el reflejo de esas cosas que hace de madrugada nomas, no existen en otro momento, y que quedan grabadas en mi ciberespacio y esperan a ser leídas, porque yo espero eso, cual azafata que aguarda con temor y ansias que algún día la turbulencia sea grande o que falle la presurización, que caigan las mascaritas, que su curso de 2 años valga la pena. Y, cuando llegue EL momento, las va a leer y cada información le va a resonar.
Pieza. ...si.
jueves 5 de la mañana. Si.
Piazzolla. Si!!
Frenético. SIIII!!!!.
Eso soy"
(Extracto de entrevista realizada en octubre de 2013, ante la pregunta de quién es):
"(...)doy cuenta del punto clave de mi carácter semi-secreto y público. Soy con la esperanza de que alguien que nunca tuvo publicidad, me entre algún día de casualidad. Me lea y se vea en mí. Se sorprenda y sienta que también yo, que soy mediación, hablo de él. Como vos, vos (seňala), que siempre cuento las cosas que hacés. O él (señala nuevamente hacia múltiples lugares), que todavía no se vio en mí, pero que pasé el jueves a las 5 de la mañana por la puerta de su pieza y estaba escuchando a Piazzolla frenético. Soy como el reflejo de esas cosas que hace de madrugada nomas, no existen en otro momento, y que quedan grabadas en mi ciberespacio y esperan a ser leídas, porque yo espero eso, cual azafata que aguarda con temor y ansias que algún día la turbulencia sea grande o que falle la presurización, que caigan las mascaritas, que su curso de 2 años valga la pena. Y, cuando llegue EL momento, las va a leer y cada información le va a resonar.
Pieza. ...si.
jueves 5 de la mañana. Si.
Piazzolla. Si!!
Frenético. SIIII!!!!.
Eso soy"
lunes, 10 de noviembre de 2014
SPLASH
Siguiendo con la tradición de encontrar papeles olvidados, y revindicando la importancia del papel, ayer encontré y recordé un extraño juego de lenguaje del que hice alarde todo el tiempo que llevó inventarlo.
Cito:
Era una de nuestras eternas noches de película, intentos de tocar guitarra, dulzor y cogito. Queríamos acostarnos en la cama pero había sido ocupada por un monstruo de apuntes y papeles que mentalmente bauticé Splash, por las puntas que le sobresalían, porque era como una estrella formada después del impacto contra la cama. Le pedí que saquemos todo, le dije que no podíamos coger en la cama con ese monstruo ahí, pero no me animé a decirle que ya lo había bautizado.
Entonces agarré la gran estrella formada por los apuntes, intentando disimuladamente que no pierda su forma, y se lo pasé. Y me di cuenta de que él la agarró con igual delicadeza y giró 5 o 6 veces sobre su eje, buscando un lugar donde apoyar al monstruo sin tener que desarmarlo. Y pronto resolvió que el mejor sitio para dejarlo era el piso y lo depositó con dulzura. Y entonces me empecé a reír, aunque no entendía bien por qué lo hacía. Él se empezó a reír también. Y luego me percaté de que me reía de la felicidad que tenía por haber advertido ese gesto de delicadeza para cuidar al frágil monstruo de apuntes. Y se lo dije y le confesé que su nombre era Splash, que me reía porque resignaba el orden en pos de lo monstruoso y que lo quería muchísimo. Y nos abrazamos riéndonos sin parar y me dije que tenía que anotar esta secuencia. Y lo hice:
Era una de nuestras eternas noches de película, intentos de tocar guitarra, dulzor y cogito. Queríamos acostarnos en la cama pero había sido ocupada por un monstruo de apuntes y papeles que mentalmente bauticé Splash, por las puntas que le sobresalían, porque era como una estrella formada después del impacto contra la cama. Le pedí que saquemos todo, le dije que no podíamos coger en la cama con ese monstruo ahí, pero no me animé a decirle que ya lo había bautizado.
Entonces agarré la gran estrella formada por los apuntes, intentando disimuladamente que no pierda su forma, y se lo pasé. Y me di cuenta de que él la agarró con igual delicadeza y giró 5 o 6 veces sobre su eje, buscando un lugar donde apoyar al monstruo sin tener que desarmarlo. Y pronto resolvió que el mejor sitio para dejarlo era el piso y lo depositó con dulzura. Y entonces me empecé a reír, aunque no entendía bien por qué lo hacía. Él se empezó a reír también. Y luego me percaté de que me reía de la felicidad que tenía por haber advertido ese gesto de delicadeza para cuidar al frágil monstruo de apuntes. Y se lo dije y le confesé que su nombre era Splash, que me reía porque resignaba el orden en pos de lo monstruoso y que lo quería muchísimo. Y nos abrazamos riéndonos sin parar y me dije que tenía que anotar esta secuencia. Y lo hice:
"SPLASH
De conocimiento
y te descubrí
De conocimiento
y te descubrí
Me di cuenta
Te entendí.. entendí
Te entendí.. entendí
todo y te amo"
Pero él no entendió, a pesar de ser protagonista, lo que acababa de escribir y me leyó en voz alta.
"SPLASH
DF 6avo cimiento
y te descubrí,
mi excenta
Te entendí..N heroe
lady te amo"
Y, aunque no tenía nada que ver con lo que había querido poner, me fascinaba su interpretación porque si bloqueaba el recuerdo que conservaba en mi memoria sobre lo que había querido poner, lo que él decía me hacía todo el sentido, y hasta encontraba las formas de las letras de las palabras que salían de su boca.
Le pedí que me lo repita muchas veces para poder anotarlo y así lo hice. Y después, como se reía de mis grafías, le pedí que vuelva a leer lo que escribí, que era a su vez lo que me acababa de dictar
Y leyó:
"SPLASH
DF 6avo cimiento
y te descubrí
me excelata
y te entendí...¡¡N héroe!!
lady te amo"
Era la tercera generación del malentendido y así podríamos haber seguido. Y este es el juego que afirma todo eso de la relatividad y de que los relatos aceptados son convenciones. Y me da a pensar también en la vida, en si lo que vivimos no es un gran malentendido que empezó cuando sea que sea que haya empezado. Que somos la 343546576587658768763342342343439248365483720965 generación de un malentendido o que todo esto forma parte de un Gran Malentendido Supremo. ¿De qué nos habrán malentendido?, ¿qué es lo que se habría tenido que entender correctamente en un principio?
Y ahora les pido que me digan que entendieron de toda esta historia.
...
-continuará-
pd: por cierto, los invito a que me malentiendan y a que sigan formado parte de la cadena que nos creó tal cual somos.
Osea, sean creadores de ustedes y los que le siguen y de los que fueron.
Con esta aclaración, ¿habré cortado la cadena?
...
-continuará-
domingo, 2 de noviembre de 2014
Cosas importantes
De cómo volver productiva su existencia (o el colmo de lo moderno)
Piense
"Si me gusta el tuco y convierto a mi novia en unos fideos con tuco, voy a ahorrar mucho tiempo"
viernes, 31 de octubre de 2014
Des-velación
Encontré un papel con esta revelación en una mochila que usaba hace mucho tiempo. Decía:
"
los griegos no ex- cisten
habrán concluído.
"
los
..
,
-,.
Son parte de la imaginación técnica de la época.
Aborten planes
"
Se lo mostré a una profesora y se quedó muda. Entendió todo.
¿Es que no es la historia también una invención técnica de está época? O, mejor dicho, ¿no lo es la historiografía o el estudio de lo que realmente pasó una invención técnica, tanto cómo lo fue la pólvora, las teorías físicas, la genética blablabla? ¿Qué pruebas tenemos de que el relato que construímos es realmente así? Acaso documentos, piedras que parecen antiguas, restos de vajillas. Y, diganme: ¿cómo estamos seguros de que eso perteneció a un tipo de humanidades llamadas antiguos griegos, antiguos romanos, egipcios, sumerios. (...)?
Esto que parece tan tonto,
elrelativismodetodaslascosas,
funda el final completo.
Y sí los griegos nunca existieron, entonces ¿cómo estamos seguros de afirmar que antes estas personas, que en realidad son sólo invenciones, hacían cosas asíyasá y que luego se fueron modificando para llegar a lo que es hoy
, Que Techné y Ars eran lo mismo, y que algo llamado "modernidad" lo fue separando? ¿Cómo usar esa invención para crear una teoría que critique la imaginación técnica de esta época si el relato de que existieron Griegos es también parte de esta imaginación técnica?
Y entonces,
con miedo,
ansiedad,
y
hambre
-¿por qué no?-
llego al final del razonamiento,
entropía:
Nuestra imaginación técnica comprende en sí misma su final.
Cuando eso pase,
este blog,
todos los blogs,
todos los libros,
todos los abecedarios
todas las palabras,
todas las exteriorizaciones humanas
Disfrutadme ahora!
.
domingo, 1 de junio de 2014
Desayuno
Mi hermano me desayunó ayer con una terrible noticia. El
teléfono que conectaba con la zona glaciaca de Italia se ha roto. PAF. Lo dijo
mientras tomábamos el café con leche, justo en el momento en que yo untaba una
tostada con mermelada y queso. La tostada cayó boca abajo, con el queso y la
mermelada de cara al piso, mientras yo me enteraba que el teléfono ya no
estaba. Pensé en los leones, en toda la fauna. ¿Cómo pudo ser? Mi hermano me
contó que lo habían roto, que dejaron la base pero se llevaron el auricular.
Rememoré con la boca semi abierta y la mano sosteniendo la nada cada momento que pasé con ese aparato. La casa abandonada
que lo alberga, la mansión que era un falso museo de San Lorenzo, que tenía
banderas y camisetas guardadas para el olvido,
que no era más que la fachada de ese aparato antiguo empotrado en sus
revestimientos de madera.
Triste, triste pérdida.
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