viernes, 5 de diciembre de 2014

Otro Lugar 8

 Redes no sociales
La computadora le pide que la prenda. Pues entonces lo haré, todo sea por colaborar con el mundo de las cosas. La internet me pide que me conecte seguramente. Ahí voy. ¿Habrán redes sociales? Pensó que pasaron 8 meses y nunca encendió la máquina, nunca se preocupó por ver las páginas*  de la gente, pues ya no había más gente. Pero que actitud más tonta, ¿seguirán compartiendo cosas? ¿Utilizarán desde el Otro Lugar las mismas páginas o tendrán otras? ¿Tendrán una cosa tal como una máquina procesadora que contiene software? ¿Tendrán una cosa tal como una página para compartir… “algo”? ¿Será que en realidad ahora lo tienen todo incorporado al cuerpo? Se imaginó tantas películas que había visto. Se imagino Otro Lugar donde la gente se apropiaba  ya de esa capacidad de compartir virtualmente, sin necesidad de recurrir a algo externo. Mejor dicho, que lo externo ahora estaba en ellos. Era una gran cosa colectiva el Otro Lugar. Soñó con cuerpos con cabeza de pantalla caminando por el bosque. Gente que se conocía  sin necesidad de hablarse. Softwares que podían detectar quién era compatible con quién, pues ya no era necesario hablar, demostrarse que se caen bien, vestirse bello, arreglarse, maquillarse, ese ritual engorroso. El GPS los llevaría a donde sea que esté la media naranja para que puedan copular y reproducirse. Se despertó porque Marcelo le pedía alpiste y aprovechó para contarle su sueño.
Marcelo no pareció darle nada de importancia a su distopía y pensó que no importa lo que haya visto mientras dormía, el Facebook podría ayudar a descubrir si alguien quedó en este mundo. Marcelo opina que es una brillante idea. ¡Pues manos a la obra! Prendo la máquina. Musiquita de Windows. Espera … … Abrimos Google Chrome. Sí, a ver. Sí. … … …  No hay noticias. Desde hace 8 meses. ¡Pero publicá y contales a todos que a vos no te avisaron la mudanza y tal vez haya alguien que lo lea y también esté acá!. Sí, mmm, sí. Escribo en mi estado. Pienso que la mejor respuesta a esa taxonomía tonta es poner “en principio, muy solo”, o “buscando gente con Marcelo, un pájaro imaginario”, o “completamente desolado porque se olvidaron de avisarme que todos se mudaron de lugar”, o “pensando que son todos unos putos egoístas porque nadie me dijo lo del traslado”, o “Viendo con Marcelo la mejor forma de joderles la vida”. Borro una y otra vez. Marcelo también opina y escribe con su piquito: “Con mi mejor amigo pájaro, pasándola súper bien, viendo si hay más amigos por acá”, borra. “Buscando gente y alpiste”, borra.
Tomo el control nuevamente y redacto muy decidido: “Se olvidaron de avisarme de la mudanza al Otro Lugar. Alguien más está en la misma? Estoy al horno! Jaja Besos!” Listo. Suena canchero, cool, despreocupado, y al mismo tiempo puedo obtener una respuesta. Que mierda.  

*(nombrar la palabra Facebook de repente acá me resulta de lo más cortamambo, pero aceptemoslo,  ahí está)

No hay comentarios:

Publicar un comentario