El espejo lo inventó Yafeu Mubar en 1456 a.c
Vital es la necesidad de escribir sobre el espejo y responde a entender por qué es la técnica que abre paso al conocimiento tal cual lo conocemos, valga la redundancia.
¿Qué fue lo primero que el hombre quiso ver que no estaba a su alcance? ¿Qué? ¿América? No. ¿Europa? No. A sí mismo, mi querido amigo, a sí mismo.
Sin el espejo no tendríamos noción del propio rostro. Ni siquiera puede alguien objetar que la fotografía o las cámaras, que podrían darnos una idea de cómo es que somos, porque mire, fue necesaria la intervención de la técnica especular para tales invenciones. El espejo estaba allí cuando las cámaras -¡es la base de las cámaras!-, y estuvo antes, con y después-porque al día de hoy todavía tiene un vigencia llamativa- de la pintura. Los retratos nos dan una impresión aproximada de cómo nos vemos, pero pasan por el inevitable filtro del pintor. ¿Confiamos en que el pintor nos retrata tal cual somos? No. Cientos de testimonios de la edad media en adelante hay de artistas increpados por musas y musos que les reclaman un más de realidad, un más de belleza, un más curvas, un más de brillo facial. ¿Por qué pudieron reclamar esto? ¿Por qué no confiar en las manos y la visión de artistas, de la talla de Miguel Ángel Buonarrotti, quien, por ejemplo, fue denunciado por una joven aristócrata florentina por injurias faciales (SIC) por haber pintado un bigote en el retrato-¡Sí! Así consta en los testimonios-? ¿Cómo pudo la joven florentina darse cuenta de que ese retrato no tenía que ver con su realidad? Tal es el poder de la comparación, de una buena comparación que nace de mirarse anteriormente a posar en un espejo, de saber que tal bigote no estaba allí antes y que ¿por qué iba a estar 20 minutos más tarde?
Por tanto, lo segundo que surge con el espejo (lo primero es el reconocimiento de uno mismo, por si no lo mencioné a pesar de su vital importancia -a veces las cosas son tan esenciales que ni se dicen. Es el caso-) es la diferenciación ( de la que, obviamente, la comparación es sólo su primer parte), ergo, que la joven florentina diga que esa mujer del cuadro es diferente a ella. Y la tercera cosa que surge entonces sería la crítica, porque para poder criticar algo que ES hay que saber que PODRÍA NO SER (así). De modo que la joven aristócrata en debate público en la plaza de la ciudad acusó verbalmente a Michelangelo y defendió su punto de vista, el mismo que le devolvía su reflejo. Con la mano izquierda (a pesar de ser diestra) acusaba a Buonarrotti y lo apuntaba con el dedo índice. Pero, ¿qué tenía en la derecha? Un espejo, por supuesto, en el que se veía reflejada a cada momento, no sea cosa de que en algún vistazo ella vea finalmente el bigote que vio el pintor y su denuncia a un tipo tan reconocido la haga quedar en ridículo.
Tal es la incidencia de la técnica y su importancia. Tales son las consecuencias, porque si bien el episodio en Florencia se resolvió con un nuevo retrato gratuito que debió hacer Miguel Ángel, quien también debió pagar veinte botellones de vino tinto para la aristocracia (todo para que no lo encierren o le quemen sus cuadros y bocetos -entre los que se encontraba La Creación, por supuesto-), las situaciones de poder y dominio marcadas por la conformación de las diferenciaciones no mermaron ni se resolvieron con cuadros o vino. Más bien lo contrario: fueron endureciéndose y embruteciéndose, sobre todo, con el tiempo. De modo que hoy día yo vivo en Argentina y soy argentina, y soy diferente de una holandesa, o que Wikipedia esta personalizada para cada país o que si las diferencias no son bienvenidas hay guerras.
Tal es la importancia de Yafeu Mubar que en 1456 a.c inventó el espejo porque vio, fíjese que cosa obvia para nuestros días, cómo la luz se reflejaba en un vidrio cuando de un lado estaba oscuro y del otro muy iluminado, siendo que en un juego "divino"- así habría dicho- de rebotes lumínicos termina haciendo haber espejo (en realidad, según Wikipedia, los juegos divinos consisten en que "para una imagen formada por un espejo parabólico (o esférico de pequeña abertura, donde sea válida la aproximación paraxial) se cumple que: en la que f es la distancia del foco al espejo, s la distancia del objeto al espejo y s' la distancia de la imagen formada al espejo, se lee: «La inversa de la distancia focal es igual a la suma de la inversa de la distancia del objeto al espejo con la inversa de la distancia de la imagen al espejo».y en la que m es la magnificación o agrandamiento lateral").
Yafeu, cuyo nombre significa "audaz", fue uno de los más grandes creadores del mundo.