Des-acostumbramiento /acostumbramiento
Pensar da hambre. En serio, tanta introspección. Han pasado más de doce horas desde que este hombre, pobre hombre, se dio cuenta de su soledad. Son casi las tres de la tarde. El Sol calienta las veredas, dilata el asfalto y recién ahora se da cuenta lo vacío que tiene el estómago. Podría dejarme morir, piensa. Pero es imposible, no quiere tener hambre, quiere comer. No pueden haberse llevado la comida. Sí a sus fabricantes y a los ingenieros. Pero los alimentos habrán quedado acopiados en los supermercados y las fábricas. Tiene comida almacenada como para vivir mucho tiempo más. Cruza la plaza, hacia donde sabe que hay un mercado. Las persianas están bajas, la puerta está cerrada. Haría falta una llave o un golpe certero. ¿Será que sus dueños se llevaron la llave a Otro Lugar? ¿Para qué? Totalmente inútil llevársela como recuerdo; todas son iguales y son poco prácticas si no tienen nada para abrir. Si él se hubiera enterado de la mudanza, piensa, no habría llevado la llave de su departamento, que todavía conserva en el bolsillo de cuando salió esa madrugada. Un golpe certero estará bien. Cierra el puño, respira hondo, infla sus pulmones y suelta el aire de un tirón. Esta persiana parece maciza, piensa y corre a buscar un palo. En la plaza, encuentra una tabla de madera roja. Era de la hamaca. Es loco, estoy actuando como un verdadero ladrón. ¡Estoy robando! El pensamiento sorprende a este hombre, pobre hombre, pero no le disgusta. Más bien parece gustarle, porque sonríe y comienza a actuar con más seguridad. Cruza nuevamente la plaza hacía el almacén y sin dudarlo comienza a impactar el candado de la puerta incrustada en la persiana, que a los pocos golpes ya cede. Entra en el local. Es sorprendentemente grande. Nunca lo había notado cuando venía antes de la mudanza, piensa. Siempre estaba tan repleto y nunca tenía tiempo de detenerme a mirar las góndolas tranquilo. A ver, la luz, ¿dónde está la luz? Ah! Perfecto. A ver, con cuidado… Estoy caminando en puntas de pie... ¿Por qué? Estoy sólo nadie me puede decir nada. Voy a pisar con fuerza. A partir de ahora, en general y voy a gritar cuando quiera y… y me sacaré los mocos! Sí! Eso! Oh queso untable…
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