viernes, 28 de septiembre de 2012

efimerandia


Masomenos así se me reveló que en realidad todo es efímero: me contaron que de un estudio que se hizo en una universidad muy importante de vayamos a saber dónde: dos personas muy enamoradas comienzan a reducir el nivel de amorosidad cuando llegan al beso número 3000;  después el cariño baja, comprobadísimo. Sucede que una pareja de carneyhueso se entera de esto y empieza a moverse con cuidado: hacen cuentas y llegan a la conclusión de que en su primera semana de amor se dieron 627 besos: locura de saliva, ergo, hay que aminorar la intensidad: Se ponen un tope de 27 besos máximo por encuentro, pero la primera vez que se ven después de tanto cálculo sobrepasan locamente el límite y planifican mecanismos para frenar la atracción y hacer durar más todo eso que sienten. Las tácticas surten efecto: el mal aliento, el olor corporal repugnante, los vómitos y la fiebre provocados voluntariamente generan que la cantidad de besos por encuentro descienda ampliamente en la dos primeras semanas. Animados por los buenos resultados, los enamorados encuentran nuevas y más delicadas maneras de repelerse: se autoflagelan antes de verse, ruedan por las escaleras, se afean, no se bañan. Padecen fiebre toda la semana, se quedan horas y horas bajo la lluvia, y si no llueve simplemente se paran en una esquina día y medio: llegan a sus encuentros amorosos enfermos, cansados y de mal humor; apenas se besan un poco, se acuestan en la cama y se acarician desde lejos. La cuarta semana el malestar es tan enorme que se insultan apenas se ven, no hay mimos, no hay besos: ya no están enamorados y van sólo 1245.

[Hoy vi esto guardado en mi celular y me acordé del día de la primavera, de los mates, la torta, la tarta, eso que no va a pasar por muchos meses: a los 3000 besos se acaba el amor. Para que no se acabe lo van regulando.     Hasta que se acaba]

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