Ayer
vimos la 5ta sinfonía de Bethoween, no sé cuál de Mozart. El director de orquesta
es un loco que se sube al escenario todo bien arreglado, bien pipi cucu, pero
que cuando empieza la música descontrola; al tipo le pagan para que se deje
llevar por la música, está para eso y esa es la magia de la música de élite. O
sea, las élites convierten hasta el propio acto de descontrolar en un clin caja
suntuoso. Si no fuera tan caro pagarle a alguien para que descontrole, no sería
algo que una élite vería. No apreciarían un descontrol gratuito.
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